Tormenta Solar perfecta

«Y yo estuve allí».

Obama firma una orden ejecutiva para preparar a EEUU de una Tormenta Solar y los diarios sólo saben replicar, con más o menos las mismas palabras, lo que ha ocurrido y por qué. Algunos incluyen algún resumen sobre las causas y efectos de las Tormentas Solares, pero a grandes rasgos, todos ellos son artículos en bucle.
Como lo mío es la escritura creativa (así lo explico en mi otra web) y no el periodismo, me he permitido contarte lo mismo realizando una dramatización de los hechos para que, a la vez que entiendes lo que ha pasado y consumas la noticia, puedas (espero) disfrutar de un rato de lectura agradable:

Lunes, 3 de octubre de 2016, 10.34 am
La Casa Blanca, Washington, DC

Suena el teléfono en el despacho de Ferial Govashiri, secretaria personal de Barack Obama. La llamada es para el presidente, pero antes de transferirla, prefiere consultarle por línea interna.
—Tienes una llamada de Howard Singer, de la NOAA. Dice que es urgente.
—¿De qué se trata?
—Creo que del Sol.
—Del Sol…
—Sí, algo sobre clima espacial… No ha sido muy explícito.
El presidente suspira. Frota su sien, mira su agenda.
—Está bien, pásamelo —resuelve—. Pero avísale de que tiene cinco minutos.
El escritorio Resolute se convierte en tambor por el golpeteo de sus dedos. Segundos después le transfieren la llamada. Un timbrazo; dos… Descuelga el auricular, lo pega a su oreja; la izquierda.

Brian Mosteller en el despacho de la secretaria personal del presidente mirando por la mirilla hacia el despacho Oval

Brian Mosteller en el despacho de la secretaria personal del presidente, controlando por la mirilla el despacho Oval de Obama

—Buenos días, le habla el presidente.
—«Señor presidente, mi nombre es Howard Singer, profesor adjunto y director científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica».
—¿En qué puedo ayudarle?
—«Le llamo para solicitar una reunión de carácter urgente entre los distintos miembros de su gabinete en relación a las tormentas solares. Como ya sab…»
—Disculpe. ¿De carácter urgente, dice? ¿Cómo de urgente? Organizar una reunión así nos puede llevar meses.
—«Con el debido respeto, señor presidente; me temo que no disponemos de tanto tiempo».
—Ya… —dice, exhalando el aire por la nariz. Se reclina sobre el respaldo de su silla—. ¿Por qué no habla de esto con la Secretaria del Interior?
—«Así lo hice, señor. Telefoneé a la señora Jewell la semana pasada; también al señor Moniz, Secretario de Energía y el viernes al Secretario de Defensa. Hoy le llamo a usted».
—Ya veo…
Obama vuelve a inclinarse sobre su escritorio de madera de Buque Británico, regalo de la Reina Victoria. En él clava sus codos antes de continuar:
—Señor Singer, tengo una mañana de lo más ocupada. Le quedan menos de tres minutos para convencerme de convocar esa reunión de urgencia, así que por favor sea breve y hábleme de forma que pueda entenderle.
—«Sí, señor. Gracias».
Howard Singer pone en antecedentes a Barack Obama sobre las últimas investigaciones relativas a la observación del Sol. Le expone ejemplos sencillos de catástrofes derivadas y después continúa:
—«En pocas palabras: el riesgo de que Estados Unidos sufra un apagón a escala nacional tras el alcance de una tormenta solar, es hoy mayor de lo que ya era. Sería recomendable que el gobierno federal desarrollase planes y programas necesarios para alertar a los sectores públicos y privados, a fin de proteger y reducir riesgos en las infraestructuras.
Necesitamos con urgencia planes de acción a nivel nacional que incluyan medidas de coordinación entre los servicios de mi administración, de protección civil y de las Secretarías de Defensa e Interior. Con especial énfasis en la Secretaría de Energía, quien debería elaborar un plan para que todos los reactores nucleares de Estados Unidos contasen con protocolos de apagado de emergencia ante las posibles perturbaciones electromagnéticas que sufriría la red de energía. Sólo de ese modo lograríamos minimizar las consecuencias de un inminente impacto.
Tal y como ya estimó en 2013 el mercado de seguros Lloyd de Londres, el coste de la recuperación de una tormenta solar oscilaría entre los 600.000 millones y los 2,6 billones de dólares.
Tenemos, ahora más que nunca, la necesidad de predecir y detectar eventos extremos de clima espacial para poder responder y recuperarnos de sus efectos. Y ya no sólo económicos, señor presidente. Hablamos de vidas humanas».
Obama guarda silencio unos segundos antes de hablar.
—Señor Singer, me ha convencido usted. Convocaré de urgencia esa reunión con los miembros del Gabinete de Gobierno y las autoridades mencionadas, incluyéndole a usted y a cuantos representantes estime oportunos de la NOAA. Mi secretaria le mantendrá informado de la fecha y hora en que tendrá lugar esa reunión.

Jueves, 13 de octubre de 2016, 12.16 am
La Casa Blanca, Washington, DC

Han pasado diez días desde la llamada del científico Howard Singer; cinco desde la reunión de urgencia con todo el Gabinete de Gobierno. El acuerdo al que se llegó de forma unánime por parte de todas las administraciones, ha sido redactado y convertido en una Orden Ejecutiva en conformidad con la Ley de Estados Unidos que comenzará a aplicarse con efecto inmediato.

Brian Mosteller, mano derecha —izquierda en este caso— del presidente, entra en el despacho oval con una carpeta de piel azul. Obama está de pie junto a una de las ventanas hablado por el móvil. «El nuevo Samsung S4», observa Brian. La conversación se mantiene en un tono familiar; «Michelle, seguramente», imagina Mosteller.
«Un segundo» parece indicarle el presidente, alzando el índice al percibir la presencia de su asistente. Mientras espera, Brian lanza una aburrida mirada a la decoración del despacho, como quien ya la conoce o se la sabe de memoria.

Brian Mosteller y Barack Obama en una imagen de archivo. Fuente Wikipedia

Brian Mosteller y Barack Obama en una imagen de archivo. Fuente Wikipedia

—¿Qué me traes? —pregunta el presidente nada más colgar.
—Acaba de llegar la Orden Ejecutiva. Necesito que la firmes.
Obama duda unos instantes. Sacude su cabeza, frunce el ceño.
—¿Qué Orden Ejecutiva?
—La de… —Brian abre la carpeta y hojea el contenido—. «Coordinar esfuerzos —pronuncia con fingida torpeza de lector principiante— para preparar a la nación de eventos de Clima Espacial».
—Ah sí… Pásamela.
El presidente abre la carpeta y se sienta de nuevo en su escritorio mientras repasa leyendo por encima el documento:
—«Por la autoridad investida en mí como Presidente por la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América, y para preparar a la nación para los eventos de clima espacial, se ordena de la siguiente manera…»; «Sección 1. Condiciones. fenómenos meteorológicos espaciales, en forma de erupciones solares, las partículas energéticas solares, y las perturbaciones geomagnéticas, blablabla…»; «…podrían desactivar una gran parte de la red de energía eléctrica, lo que resultaría en una cascada de fracasos que afectarían a servicios clave tales como el abastecimiento de agua, salud y transporte. El clima espacial tiene el potencial de afectar y alterar la salud y la seguridad a través de continentes enteros simultáneamente, blablabla…»; «…requiere asociaciones entre los gobiernos, los gestores de emergencias, los círculos académicos, los medios de comunicación, la industria de seguros, asociaciones sin ánimo de lucro y el sector privado, blablabla…»; «Sección 2. Objetivos. Esta orden define las funciones […] de mejorar la preparación nacional y acelerar la creación de una Nación lista-para-el-clima-espacial»; «Sección 3. Blablabla…»; «Sección 4. Blablabla…»; «(A) El Secretario de Defensa garantizarán la prestación oportuna de espacio operativo […] incluyendo la provisión de alertas y avisos de fenómenos meteorológicos espaciales que pueden afectar a los sistemas de armas, operaciones militares, o la defensa de los Estados Unidos»; «Sección 5. Aplicación. (A) Dentro de los 120 días siguientes a la fecha de esta orden, la Secretaría de Energía, en consulta con el Secretario de Seguridad Nacional, debe desarrollar un plan para poner a prueba y evaluar los dispositivos disponibles para mitigar los efectos de las perturbaciones geomagnéticas en la red de energía eléctrica, blablabla…»; «…incluidas las comunicaciones, energía, transporte, agua y sistemas de aguas residuales, así como los reactores nucleares, materiales y residuos del sector, blablabla… antes, durante, y después de un evento de clima espacial».
Conocedor de los últimos puntos, Obama dirige su atención hacia los dos párrafos finales y lee para sí:
—«Esta orden se llevará a cabo de conformidad con la ley y con sujeción a la disponibilidad de créditos aplicables. BARACK OBAMA, LA CASA BLANCA, 13 de de octubre de 2016».

Obama firma orden ejecutiva tormentas solares

Obama en una imagen de archivo. Fuente Wikipedia.

El presidente garabatea su rúbrica en el documento ante la mirada del asistente personal. Una vez firmadas todas las copias, le devuelve la carpeta a Brian.
—Perfecto —dice éste, colocándola bajo el brazo—. La Orden se publicará de inmediato en la web de La Casa Blanca. Si me das el “OK” paso un comunicado al Gabinete de Prensa.
Obama tacha algo en su agenda.
—Te lo doy.
Mosteller camina ya hacia la puerta cuando el presidente levanta la vista. Acaba de recordar algo.
—Oh, ¡Brian!
Brian gira sobre sí. Alza las cejas, atento, servicial.
—¿Cómo van las encuestas?
—Las miré hace un rato… Se mantienen a favor de Hilary con un 45 o 46 por ciento frente a un 37 o 38 de Trump.
Obama asiente repetidas veces. Aprieta los labios, los humedece.
—Ahora mismo te lo confirmo.
Barack niega ahora con la cabeza, agita su mano al aire.
—Está bien, no te preocupes. ¿Tráeme un té, quieres?
—Claro, ¿moras negras del bosque?
Obama le ofrece su taza de porcelana azul a Brian con su característica sonrisa.
—Moras negras del bosque, por favor.
—Hecho.


Rememoremos un hecho reciente de principio a fin antes de entrar en detalles:

10 de septiembre de 2014
20:06

Un equipo de la Agencia Espacial Europea y otro del Observatorio Solar y Heliosférico de la NASA registran y captan una Eyección de Masa Coronal del Sol de clase X1.6. El protocolo a seguir en estos casos es siempre el mismo. La captura de pantalla de las imagenes que proporciona el SOHO (la sonda espacial lanzada el 2 de diciembre de 1995 encargada de observar el sol desde el espacio), es enviada por email de forma masiva a todos los medios de comunicación de Estados Unidos, Europa y resto del mundo, junto con un texto explicativo redactado por el mismo departamento de prensa de la ESA y la NASA.

Tormenta Solar del 9 de septiembre de 2014

Acto seguido, miles de redacciones de periodicos y agencias de noticias nacionales e internacionales comienzan a pulir sus articulos para ser publicados en sus webs y ediciones impresas, tomando como referencia la nota adjuntada por ambos observatorios.

Adicionalmente —y esto depende siempre del grado de rigurosidad y ética profesional del diario en cuestión—, la información es ampliada con testimonios de expertos locales, o científicos reputados. Un par de llamadas, cuatro fuentes fiables de las que tirar y listo. Nadie se negará a responder a un reportero encargado de publicar la noticia de una reciente tormenta solar.

Sea como sea, y pese a que la nota de prensa enviada por la NASA era meramente informativa (a ampliar y personalizar por los diarios de turno), los titulares de los periódicos online siguen sacando suco de este tipo de noticias, aderezando sus encabezados con frases catastróficas a primera vista para que, lo que de inicio era un evento espacial curioso (ya caducado y pasado, dado el tiempo que ha transcurrido desde su conocimiento hasta su publicación), ahora es un producto de gran consumo conocido como «noticia». Una noticia que, al mismo tiempo que millones de personas desde otras partes del mundo, consumo de casualidad mientras leo los titulares del periódico Independent de Inglaterra:

Una Tormenta Solar ‘Extrema’ se dirige directamente hacia la Tierra después de una ‘explosión magnética gigante’ en el Sol.
‘Extreme’ solar storm is heading straight for Earth following ‘giant magnetic explosion’ on the Sun.

En ese momento entras en shock. Sepas o no de qué va el tema. Sepas o no de la gravedad o levedad de dicha tormenta solar (recordemos: X1.6, cuando X2 y X3 vienen a ser dos y tres veces más potentes respectivamente que una X1). No Lee más »


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