Después del atentado en París, reivindicado por el Estado Islámico; después de que 10 cazas del ejército del Aire de Francia bombardeasen Siria como represalia; después de que el primer ministro francés, Manuel Valls, advirtiese hace unos días que no descartaban sufrir un ataque terrorista con “armas químicas o biológicas”; después de que Bruselas mantenga el nivel máximo de alerta antiterrorista, con cierre del metro, las escuelas y los centros comerciales por temor a un ataque; después de que ayer se colara en España un yihadista de origen marroquí sin que nadie lo haya encontrado aún, no os vendré con aquello de… «Ya os lo dije» Sonaría demasiado demagógico y oportunista.

Pero la memoria es un extra con el que no todos los animales hemos sido dotados. Usémosla.

Hace 5 años me desgañitaba aquí y allá con aquello de los búnkeres anti atómicos, anti nucleares, anti bacteriológicos, anti tormentas solares, anti guerra, anti terrorismo y anti todo lo que se menea… Me pareció interesante y aposté por ello. La prensa se quedó sólo con que eran para el fin del mundo y con motivo del ya caducado y enmohecido apocalipsis de 2012.

A raíz de los atentados de París, vengo observando en las estadísticas de visitas del blog de mi libro “Cómo sobrevivir al Juicio Final”, que éstas vienen dadas por personas que cuando buscan en Google, lo hacen escribiendo cosas como: “empresa construir un bunker”, “refugios nucleares españa constructores”, “sobrevivir en inglaterra”, “survivalistas en españa”…

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Fuente/Medio – Palabras clave de búsqueda en Google

Si escribes algo así en Google y le das a buscar, entre los resultados encontrarás artículos de mi blog. Se te recomiendan esas publicaciones porque aquí se habla de eso; por nada más. Por eso y por tener muchas visitas, ser popular y otros factores comunes con otras webs de la misma temática.

La sensación de peligro, la preocupación, el temor, la búsqueda de soluciones, es atemporal. Da igual a qué año nos remontemos. Da igual a qué periodo de la historia nos teletransportemos: siempre habrá alguien tocando los cojones y alguien sintiendo que se ha de esconder para que no lo molesten. O eso, o preparándose para atacar, adquiriendo armas, conocimientos para combatir o cualquier cosa que les devuelva la sensación de seguridad que no obtienen simplemente ignorando a la amenaza.

La moraleja oculta en la historia personal que cuento en “Cómo sobrevivir al Juicio Final”, y muy especialmente después de ser rubricada y complementada con el accidente que sufrimos mi pareja y yo en diciembre de 2014, es que no vale la pena pasarte la vida huyendo del peligro. Especialmente cuando el peligro va encapuchado, opera en la sombra y toda información relevante permanece en los despachos de inteligencia y defensa.

Podríamos solicitar de nuevo la construcción de búnkeres para la población tras los atentados de París. En ellos estaríamos a salvo de ciertas amenazas, pero infinitamente más cerca de nuestros propios temores.

Feliz semana.


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