Antes de iniciarme en el mundo de la escritura de manera vocacional, pasé por un periodo más folclórico vertiendo mi creatividad en composiciones musicales. Fue hace bastante tiempo, cuando los dinosaurios aún poblaban la tierra, allá el año 1996.
«La melodía es la esencia de la música», dijo Mozart. «La esencia de la música es el espíritu humano», me permito complementar yo. Pocas cosas hoy pueden erizarme el bello, agitarme o serenarme por dentro, emocionarme o teñirme el ánimo como lo hace la música.

Jonatan... no te metas pa lo hondo

Jonatan… no te metas pa lo hondo

Mientras escribía Cómo sobrevivir al Juicio Final tuve la sensación de estar reviviendo momentos en los que determinadas canciones marcaron un antes y un después en mi desarrollo personal. Es por ello que el libro está lleno de guiños a canciones y artistas que me han influido de alguna manera.
Todo libro tiene su B.S.O. (Banda Sonora Orginal) y Cómo sobrevivir al Juicio Final no es una excepción. Aquí dejo una colección de temas que están presentes en el libro, en orden de aparición, con sus letras traducidas al español y una breve presentación sobre por qué fueron incluidas. Lee más »


Llevaba más de un mes sin postear porque andaba liado con la publicación de mi segundo libro: ‘KEEP CALM AND MOVE TO ENGLAND: Manual de supervivencia para españoles en Inglaterra‘.

La guía definitiva para españoles que desean emigrar a Inglaterra

La guía definitiva para españoles que desean emigrar a Inglaterra

Después de varias semanas de silencio he decidido dedicarle un artículo al fenómeno de «El Pequeño Nicolás».
Existen muchas razones para creer que en efecto, este muchacho de tan sólo 20 años fue capaz de codearse con gente de muy alto nivel sin necesitar nada más que de su astucia y un abanico de apariencias.
Por lo que sabemos de él hasta la fecha, nadie puede negar que ha hecho gala de una inteligencia cuando menos poco común. El problema es que como alguien me dijo una vez, lo verdaderamente importante no es tener inteligencia, sino saber qué hacer con ella. Francisco Nicolás es un claro ejemplo de ello. Su corta edad le ha jugado una mala pasada; ha querido jugar a indios y vaqueros en plena guerra de la información, pero le ha faltado la indispensable virtud de la discreción para salir airoso de semejante follón. Un follón que ni el CNI, ni la vicepresidencia del gobierno, ni las distintas administraciones públicas con las que asegura ha estado colaborando fueron capaces de prever con antelación. Y es precisamente ahí —al margen de los errores que ha cometido este chaval—, donde su figura me parece altamente interesante y digna de estudio. Me cogen sudores fríos de imaginar en manos de quién está España, donde basta con proyectar una difusa imagen de uno mismo, hacerse un par de auto retratos con famosos y viajar en coche descapotable para hacerse pasar por un influyente empresario o un Charlie (Agente Secreto) del Centro Nacional de Inteligencia.
En menudo «pollo» te has metido, chaval… Pero gracias por retratar no sólo la cara de los políticos con los que te relacionabas, sino su baja preparación y falta de sentido común.

El Pequeño Nicolás y su 'colaboración' con las instituciones españolas

«El Pequeño Nicolás» y su  obsesión por ‘colaborar’ con las instituciones españolas

Quien haya estado en contacto con políticos, con gente del mundo del deporte de élite y los famosos de la farándula, habrá apreciado que con suma frecuencia aparecen cargos de la nada, ayudantes de debajo de las piedras y acompañantes de los que nadie sabía nada hasta que de pronto alguien los ensalzó. Lee más »


La gente me pregunta a menudo si soy creyente. El título del libro “Cómo sobrevivir al Juicio Final” les hace pensar que soy un fanático del apocalipsis de la Biblia. Pues no. ¡No, no y no! La he leído, la he juzgado, la he asimilado, pero no me la trago. Lo siento. No digo con esto que lo que hay escrito en ella sea mentira ni que los que la leen y creen en ella sean estúpidos. Tendemos a pensar que cuando alguien no está de acuerdo con algo es simplemte anti ese algo.
A mí me parece muy bien que hayan religiones, pero en mi opinión al mundo le hace falta más educación y menos creencias.

Una de las cosas que me fascina de la Biblia es cómo está todo perfectamente reportado. Escrita con tal contundencia que pocos se atreven a ponerla en duda. Aún con todas las posibles preguntas, dudas, sugerencias y modificaciones que a uno se le puede ocurrir al terminarla, así como todas las incongruencias y demás errores que se encuentran en ella, son 2.180 millones de cristianos los que la consideren la palabra de Dios por que sí. Sin más historias. Sí y punto.
Sin embargo, la historia de Noé es uno de esos relatos de la Biblia hebrea que no se cuenta tal y como fue. Hoy quiero aportar mi granito de arena para corregir ese texto y que haya una mejor y más extensa visión de lo que fue el diluvio universal y la construcción del famoso Arca de Noé:


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Soy de los que si en una noche de verano me despierto por el zumbido de un mosquito en mi oreja, enciendo la luz y lo busco hasta detrás del armario. Me haya picado o no, permanezco durante horas despierto en posición ninja hasta que lo encuentro y le doy muerte en alguna pared. No soporto los insectos ni la incomodidad del campo. Soy de ciudad, qué le vamos a hacer.
Hoy he querido compartir con vosotros un capítulo íntegro del libro Cómo sobrevivir al Juicio Final, dedicado a la experiencia del curso de supervivencia que organizamos a finales de 2010. En él, relato simpáticos episodios que tuvieron lugar durante el mismo, así como momentos en los que quedó claro que por mis venas no corría sangre de Rambo…

CURSO DE SUPERVIVENCIA DE ASTURIAS

La amistad no es necesaria, como la filosofía, como el arte…
No tiene valor de supervivencia; más bien es una de esas cosas
que le dan valor a la supervivencia. 

Clive Staples Lewis

Tras un largo viaje por carretera y muchos juegos para entretener a mi hijo durante el trayecto, llegamos a la estación de Vegadeo. Allí nos esperaba puntual José Luís, quien vino a recogernos tal y como habíamos acordado. Desde que saliéramos de Palma de Mallorca a las 14:45 apenas habíamos comido y llegamos extasiados. José Luís cargó nuestras mochilas en el maletero y nos llevó en su 4×4 a echar un bocado en un bar cercano que sabía estaría abierto a esas horas. Eran cerca de las 22:00.

Intercambiamos nuestras primeras palabras en un bar de carretera de sabe dios en qué zona de Asturias. Era de noche, hacía frío y había perdido toda noción de espacio y tiempo. Leo apenas se quejaba y jugueteaba con sus cosas mientras comía un sándwich de jamón y queso.

—Cuéntame, Jonatan. ¿Con cuánta gente contamos en total?
—Diez confirmados.
José Luis es un tipo serio, contundente en su forma de hablar. Tiene aspecto de veterano sargento. Sabio y prudente en sus discursos. Le gusta mucho hablar, y es un tipo interesante del que yo he aprendido infinidad de cosas. Su tono de voz impone; sus maneras te hacen obedecer.

—Haremos lo siguiente —dijo mientras yo devoraba mi bocadillo de chorizo—: hoy vamos al albergue, descansáis bien tu hijo y tú, y mañana por la mañana volvemos a bajar aquí para buscar al resto. Como el
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